Lo más difícil de ser terapeuta: Cuando decir adiós también duele.
Lo más difícil de ser terapeuta no siempre está en los libros: a veces es aprender a despedirse de los niños y las familias que dejan una huella profunda. Este artículo explora por qué esos cierres pueden doler, cómo influyen el estrés y la fatiga por compasión, y qué estrategias ayudan a cuidar la salud emocional sin perder la sensibilidad y humanidad que hacen valioso el acompañamiento terapéutico.
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