Extrañar quién eras antes de ser mamá: qué significa y cómo manejarlo.

Extrañar Quién eras Antes de ser Mamá

Sí, extrañar quién eras antes de ser mamá es normal. Muchas madres buscan respuestas cuando sienten que extrañar quién eras antes de ser mamá choca con el amor que sienten por sus hijos. La ciencia lo llama matrescencia: una transformación identitaria comparable a la adolescencia que atraviesa la mayoría de las mujeres, y no significa que ames menos a tus hijos.

Este artículo es solo para fines informativos y educativos y no constituye asesoría psicológica ni terapéutica. El contenido sobre duelo materno y salud mental proviene de la psicóloga Daniela Zamora; Fabiana Martín, terapeuta ocupacional pediátrica certificada, edita y revisa este contenido desde su experiencia acompañando familias. Si el malestar emocional persiste, consulta a un profesional de la salud mental.

Convertirte en madre no borra a la mujer que eras antes. En una conversación reciente, la psicóloga Daniela Zamora, creadora de «Quiere Como Vives», explicó por qué extrañar quién eras antes de ser mamá es un duelo identitario, no una falta de amor hacia tus hijos. Si prefieres escuchar la conversación completa, aquí tienes el video de referencia:

Matrescencia: por qué extrañar quién eras antes de ser mamá tiene sentido.

La matrescencia es el nombre científico del proceso de convertirte en madre. Describe la transformación física, hormonal, psicológica y social que ocurre al ser mamá, y los especialistas la comparan directamente con la adolescencia por la magnitud del cambio.

No es solo una sensación subjetiva. Según un estudio publicado en NIH/PMC sobre educación en matrescencia, el embarazo modifica de forma medible la estructura del cerebro materno, con cambios que persisten hasta seis años después del parto.

La fase más intensa de esta transición suele concentrarse en los primeros uno o dos años tras el nacimiento. Después, la mayoría de las mujeres no vuelve a ser exactamente quien era antes, pero sí encuentra una nueva sensación de identidad y coherencia interna. Fabiana Martín, terapeuta ocupacional pediátrica, señala que este tipo de reajuste emocional en la madre también puede influir en cómo el niño regula su propio sistema nervioso, un aspecto que se aborda en el taller de dieta sensorial personalizada de Fabitherapy.

Por qué extrañar quién eras antes de ser mamá se siente como un duelo.

Extrañar tu identidad se siente como un duelo porque tu cuerpo, tus emociones y tu vida social cambian de forma simultánea, sin un plazo fijo para procesarlo. Según Daniela Zamora, este duelo no tiene fecha de cierre, igual que cualquier otro proceso de pérdida.

El proceso empieza antes del parto, con los cambios hormonales del embarazo, y continúa después con la reorganización de tus rutinas y tu rol familiar. Zamora es enfática: esto le pasa a todas las mujeres, incluidas las psicólogas.

Es importante distinguir esta transición normal de un cuadro clínico. Cuando el malestar dura más de dos semanas, interfiere con tu funcionamiento diario o elimina por completo el disfrute, conviene buscar apoyo profesional, ya que puede tratarse de un trastorno perinatal del ánimo tratable.

Trabajar, quedarte en casa: la culpa te encuentra igual.

La culpa materna aparece porque las madres suelen ser juzgadas sin importar la decisión que tomen: trabajar o quedarse en casa. Según la Sociedad Británica de Psicología (BPS), las madres que trabajan experimentan niveles de culpa significativamente más altos que los padres en la misma situación.

Este efecto está vinculado a estereotipos de género interiorizados que asocian a la mujer con el cuidado familiar y al hombre con el sostén económico. Cuanto más fuerte es ese estereotipo en tu entorno, mayor es la culpa que sientes cuando el trabajo interfiere con el tiempo en casa.

Dos factores adicionales alimentan esta culpa:

  • Las creencias aprendidas en tu entorno familiar sobre «trabajar versus cuidar».
  • La corresponsabilidad real (o ausente) en las tareas del hogar con tu pareja.

Carga mental materna: el peso invisible que nadie ve.

La carga mental materna es el trabajo invisible de organizar y anticipar las necesidades de tus hijos, incluso mientras haces otra tarea. Un estudio reciente citado por 20minutos encontró que las madres asumen en promedio el 72.6% del trabajo mental del hogar, frente al 27.4% de sus parejas.

Otra investigación recogida por EFE Salud calculó que las mujeres dedican 3.2 horas más al día que los hombres a tareas de cuidado y hogar, el equivalente a casi tres jornadas laborales extra por semana. Esta desigualdad tiene raíces históricas: en las tribus antiguas, la crianza era comunitaria, mientras que hoy la migración y la distancia familiar redujeron ese apoyo colectivo.

El impacto no es solo emocional. Según la psicóloga Vanessa Fernández, del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, la sobrecarga mental sostenida puede derivar en problemas de atención y memoria, además de estrés crónico con síntomas físicos como insomnio o cefaleas.

Señales de que la carga mental está afectando tu bienestar:

  • Sentir que tres tareas cumplidas no alcanzan.
  • Compararte con la versión curada de otras madres en redes sociales.
  • Volver de vacaciones sin sensación real de descanso.
  • Notar un diálogo interno más duro y autoexigente.
  • Acumular pendientes como forma de calmar la ansiedad.
  • Dificultad para concentrarte o recordar detalles cotidianos.

Si esta sobrecarga también se refleja en la organización diaria de tu hijo, el Calendario de Rutinas de Fabitherapy puede ayudarte a delegar visualmente parte de esa planificación.

Notar, nombrar, navegar: la técnica que sí funciona.

La técnica de las tres N —notar, nombrar y navegar— ayuda a gestionar la carga emocional en momentos concretos. Consiste en identificar qué sientes en el cuerpo, ponerle nombre a esa emoción y elegir una acción específica para ella.

Pasos para aplicar esta herramienta:

  1. Nota qué sensación física aparece (tensión, vacío, cansancio).
  2. Nombra esa sensación: frustración, ansiedad, enojo.
  3. Navega con una acción específica para esa emoción, no una solución genérica.
  4. Repite el chequeo dos o tres veces al día, no solo cuando ya estás desbordada.

Sobre la corresponsabilidad, la evidencia respalda a Zamora: un análisis de Centro Ser Mujer señala que asumir tareas de forma activa y planificada —no solo «ayudar»— es clave para aliviar esta carga, junto con políticas como licencias parentales y horarios flexibles.

Romper con las creencias que heredaste sin pedirlas.

Cambiar creencias como «hay que hacer y hacer todo el tiempo» requiere avanzar en pasos pequeños, no con cambios radicales de un día para otro. Zamora compara este proceso con construir una carretera nueva: el cerebro necesita repetición antes de que el cambio se vuelva automático.

La investigación sobre culpa materna en madres que trabajan a tiempo completo, disponible en INPACT Psychology Conference, coincide en algo similar: reconocer que la culpa suele nacer de expectativas irreales, y no de un fallo real como madre, es el primer paso para reducirla. La autocompasión funciona mejor que la autoexigencia constante.

Fabiana Martín añade, desde su experiencia con familias, que cuando una madre logra regular su propia carga emocional, suele notar mejoras en cómo acompaña la regulación de su hijo. Si notas que estos patrones de exigencia también se trasladan a cómo gestionas el comportamiento o la sensibilidad de tu hijo, el curso de Integración Sensorial de Fabitherapy ofrece herramientas prácticas para acompañarlo sin sumar más carga a tu día.

Preguntas frecuentes sobre extrañar quién eras antes de ser mamá.

¿Extrañar mi vida antes de ser mamá significa que no amo a mis hijos?
No. Son dos procesos emocionales distintos que pueden coexistir sin contradicción. Los especialistas en matrescencia insisten en que no se trata de «volver» a quien eras, sino de honrar tanto a la mujer que fuiste como a la que estás siendo ahora.

¿Cuánto dura este duelo?
No hay un tiempo fijo, aunque la fase más intensa suele concentrarse en los primeros uno o dos años tras el parto.

¿El autocuidado emocional requiere tiempo o dinero?
No. Puede ser algo tan simple como cinco minutos de silencio; no depende de ir al gimnasio ni de gastos adicionales.

¿Es normal sentir rabia hacia mi pareja por la desigualdad en la crianza?
Sí. Los datos sobre carga mental confirman que esa desigualdad suele ser real y medible, no una percepción exagerada.

¿Cómo hablar con mi pareja sobre la distribución de roles sin generar conflicto?
Plantea la conversación desde tareas concretas y horarios, no desde reclamos generales. Acordar quién asume qué responsabilidad de forma explícita reduce la ambigüedad que suele generar resentimiento.

Cuándo pedir ayuda profesional.

Conviene buscar ayuda profesional cuando la ansiedad o el agotamiento afectan tu día a día de forma constante, más allá del cansancio normal de criar. Según un estudio sobre salud mental perinatal en SciELO, la prevalencia de síntomas ansiosos elevados alcanza hasta el 44% de las mujeres en este periodo, y el apoyo social percibido es uno de los factores protectores más importantes.

Cuando el malestar dura más de dos semanas o elimina por completo tu capacidad de disfrutar, ya no se trata de una transición normal, sino de un cuadro que un profesional puede tratar de forma efectiva.

¿Lista para dar el siguiente paso? Considera hablar con un profesional de salud mental, buscar redes de apoyo cercanas y darte permiso para procesar este duelo sin culpa adicional. Si buscas acompañamiento especializado para tu hijo mientras trabajas en tu propio bienestar, puedes agendar una consulta con Fabitherapy.

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