¿Tu hijo se tapa los oídos con ciertos sonidos? ¿Evita tocar algunas texturas? ¿O parece que siempre está en movimiento y no puede quedarse quieto ni un segundo?
Muchas veces, estas conductas que vemos en casa o en el colegio no son simplemente “mañas” o “mala conducta”. Detrás de ellas puede haber algo mucho más profundo: una dificultad en el procesamiento sensorial.
¿Qué es la integración sensorial?
La integración sensorial es el proceso que hace el cerebro para recibir, organizar y responder a la información que entra por todos nuestros sentidos.
Y no hablamos solo de los cinco sentidos clásicos (vista, oído, olfato, gusto y tacto), sino también de tres sistemas clave que muchas veces pasan desapercibidos:
- 🧠 Sistema propioceptivo: nos dice cuánta fuerza usamos al movernos o tocar algo.
- 🎢 Sistema vestibular: se encarga del equilibrio y la percepción del movimiento.
- ❤️ Sistema interoceptivo: nos avisa si tenemos hambre, sed, frío o si necesitamos ir al baño.
Cuando estos sistemas están bien integrados, todo fluye: el niño juega, aprende, se relaciona… Pero si hay una dificultad sensorial, el cerebro puede sentirse “sobrecargado” o, por el contrario, no recibir suficiente información. Y esto se refleja directamente en su comportamiento.
Señales que pueden indicar una dificultad sensorial
Aquí te dejo algunas señales comunes que podrían ayudarte a identificar si tu hijo necesita apoyo en esta área:
- Se molesta mucho al cortarse las uñas, bañarse o ensuciarse.
- Se queja del uniforme, las etiquetas o los zapatos.
- Rechaza ciertos alimentos por su textura o sabor.
- Evita juegos de movimiento como columpios o saltos.
- Toca todo, se mueve sin parar o invade el espacio de los demás.
- Tiene dificultades de atención, se distrae fácilmente o le cuesta seguir instrucciones.
Estas conductas no son un capricho, y mucho menos un “problema de crianza”. Son una forma en la que el cuerpo está pidiendo ayuda.
¿Qué hacer si sospechas que tu hijo tiene un desafío sensorial?
Lo primero: no estás sola ni solo. Estas señales son más comunes de lo que imaginas, y la buena noticia es que sí hay formas de acompañar a tu hijo con respeto y eficacia.
Como terapeuta ocupacional especializada en integración sensorial, siempre recomiendo una evaluación profesional. Esto nos permite conocer el perfil sensorial del niño y trazar un plan realista y personalizado para ayudarlo a regularse mejor.
Con estrategias adecuadas, tanto en casa como en la escuela, no solo vas a notar avances en su comportamiento, sino que también vas a sentirte más tranquila(o), con herramientas para acompañarlo desde el amor y la comprensión.
🎥 ¿Te sentiste identificada con estas señales?
En este video te explico por qué estas conductas no son culpa tuya ni de tu hijo, y te comparto estrategias reales que usamos en consulta y que tú también puedes aplicar desde casa.
👉 Míralo aquí y date cinco minutos para entender lo que está pasando. Te prometo que no estás sola.
🧠✨ Y si después de verlo quieres seguir aprendiendo, también puedes acceder al curso completo de integración sensorial. Lo preparé con mucho cariño para que entiendas a tu hijo y te sientas más segura acompañándolo.